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Guión previo

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Desde que se concibe la idea inicial del documental hasta que se hace la edición y locución final es habitual oír hablar del “guión”, pero en muchas ocasiones esa palabra tiene diferentes significados, se refiere a diferentes documentos en distintas fases de la producción. Aunque no debería ser así, en la práctica lo es. Lo ideal sería que cada documento tuviera un nombre. Por eso no está de más conocer los términos y evitar confusiones siempre que podamos.

Como ha hemos visto una de las primeras fases de la producción de tu reportaje o documental es la investigación. Necesitas empaparte de un montón de información, de libros, artículos, declaraciones, trabajos previos y todo lo que pilles.

Normalmente toda esta investigación se compila en un documento, en notas que sirven para ordenar, apuntar ideas y empezar a dar una cierta estructura a la historia. Esto no tiene nada que ver con un guión, es básicamente tu cuaderno de notas.

Una vez que crees que tienes suficiente trabajo hecho puedes empezar a pensar qué estructura dar a la historia. Mi recomendación es que lo hagas así, en este orden. Si previo a recopilar la información tienes ya una postura previa, predisposiciones e inclinaciones te puedes perder muchos aspectos que harían de la historia algo más interante.

Es el momento ahora de crear un primer guión. Elige una estructura básica para contar tu historia. Es muy útil usar un diagrama de bloques, un flujo que te ayude a ordenar la información según la argumentación que quieras hacer. Es decir, divide en bloques el contenido que tienes e intenta darle un orden lógico, creativo e interesante. Después pon esos bloques en tu guión y rellenalos con los textos que tienes en tu cuaderno de notas.

Vomita en este texto lo que quieras, no te pares a pensar en reglas de estilo, ni si en suena bien o mal, ni siquiera en la ortografía. Escribe tus ideas rápido, según brotan y déjalas escritas en cada uno de los bloques. Si tienes que enseñar el trabajo a alguien ya te ocuparás en una fase posterior de corregir errores de ortografía o aclarar conceptos.

De esta forma vas a tener un germen de guión, un documento que refleja mucha información sobre los personajes, lugares, trama, ideas a exponer. Debería responder a cuestiones como el qué, quién, dónde, cuándo, cómo y por qué.

También debería servir este primer documento para la elaboración de herramientas de producción como son el plan de rodaje y el presupuesto.

Ten en cuenta que este guión previo todavía no incluye la información de las entrevistas, ni tampoco prevee los inconvenientes o sorpresas que te vas a llevar durante el rodaje. Toda esa imprevisibilidad que tiene el género documental puede ser incluída en versiones posteriores del guión, pero necesitamos ese previo para empezar a trabajar.

En géneros como la ficción no ocurre esto que acabo de comentar. Normalmente el guión está mucho más cerrado al principio. Evidentemente puede cambiar, pero no mucho. Todo el rodaje y postproducción se limitan dentro de lo que dice el guión y la interpretación del director. Pero en documental la cosa es diferente. Todo puede cambiar, y mucho. Por este motivo es más efectivo hacer un previo y no empezar a escribir guiones de verdad hasta que no termina el rodaje.

Muchas veces nos llega un encargo en el que el cliente impone o sugiere un guión inicial. Esto es muy normal. Suele ser una persona que controla mucho del tema y por mucho que tú hagas investigación previa no vas a llegar a su nivel. Bien, pues en este caso es buena idea aconsejarle que nos presente ese guión previo. Darle una estructura previa, consensuada con él si hace falta, y hacer ese guión previo con su aporte.

Si es un cliente razonable entenderá que lo que él escribe puede diferir bastante de los requerimientos de un guión adaptado al lenguaje audiovisual. Su aporte debe ser adaptado y condicionado al formato audiovisual que usemos y al público al que vaya dirigido. Un buen guionista sabrá darle el ritmo, el flujo y el texto necesario para mejorar la comunicación y hacerla más intersante.

Cuando no ocurre esto y el guión acaba siendo en un 90% de un cliente que sabe mucho de su tema pero poco de lenguaje audiovisual solemos tener documentales bien aburridos. Prevalece un lenguaje académico, plano, sin brillos y el realizador se limita a poner imágenes de recurso que intenten ilustrar el texto.

En resumen, mi consejo es que uses estos documentos y en este orden:

  1. cuaderno de notas para apuntar todo
  2. guión previo, con cierta estructura pero sin afinar
  3. guiones post rodaje con ya sólo la información que se queda
  4. guión final, pulido y brillante